«No me duele nada, ya iré más adelante».
Es una frase que escuchamos con frecuencia en consulta. Sin embargo, muchos problemas dentales no producen molestias en sus fases iniciales.
Una pequeña caries puede avanzar sin síntomas. Una inflamación de encías puede pasar desapercibida durante meses. Incluso algunos desgastes o fracturas dentales pueden evolucionar lentamente sin que el paciente sea consciente.
Las revisiones periódicas nos permiten detectar estos problemas a tiempo y actuar de forma más sencilla, conservadora y económica.
Por eso insistimos tanto en la importancia de acudir a revisión aunque aparentemente todo esté bien. El objetivo no es únicamente tratar enfermedades, sino evitar que lleguen a aparecer.
Tu sonrisa habla cada día por ti. Merece un seguimiento adecuado para mantenerse sana durante muchos años.